Buenos Aires – Paris – Buenos Aires

Garrido - Argentina - Arias

These are the porcelain cakes Arias is showing at his art exhibit "Patria Petrona", a homage to the most famous Argentine chef ever, Doña Petrona.

In my first year as a PhD student in the Department of Spanish and Portuguese at NYU (2010-2011) I’ve developed a strong and consistent interest in Argentine writers and artists who emigrated to Paris in the sixties and early seventies. My examples draw from both well-known and obscure writers, including Alejandra Pizarnik, Edgardo Cozarinsky, Copi, Sylvia Molloy, Raúl Escari, and Javier Arroyuelo, as well as visual artists like Roberto Plate, Alfredo Arias, and Juan Stoppani.

Although I’ve already started my research in New York, traveling to Argentina has been incredibly helpful to carry on with the project. Many of the authors and artists in question are currently living in Buenos Aires, which has allowed me the great opportunity to meet with and interview them. I have already been in touch with Edgardo Cozarinsky and Javier Arroyuelo, and interviewed Alfredo Arias and Juan Stoppani.

Arias and Stoppani started their careers at the Instituto Di Tella, the emblematic art center of the Argentine sixties, and fled to the French Capital in times of censorship and repression after Ongania’s coup d’etat.

Arias is today a renowned theater director in Paris and has very often shown his plays in Buenos Aires, especially since the late nineties onwards. Now it’s time for him to somehow go back to his origins as a visual artist. The Argentine art center Fundación Proa is hosting his “Patria Petrona”, a multidisciplinary project evoking the image of culinary figure Doña Petrona C. de Gandulfo, an important personality in Argentinean popular culture. Here are some excerpts from the long interview I did with him, focusing on his years at the Instituto Di Tella and the political context that led him to leave the country in 1969.

In the upcoming weeks, I’ll post excerpts from the interview with Juan Stoppani, who collaborated with Arias in Patria Patrona, and will keep you informed about new advances of this very exciting project.

En el texto que acompaña la muestra decís que tu interés por Petrona hizo que tu madre advirtiera tu tendencia hacia lo femenino, y que, a partir de esa sospecha, tus padres te mandaron al liceo militar.

– La acusé a ella, pero están Laura Hidalgo, Olga Zubarry, Aída Luz, Mecha Ortiz, Fanny Navarro… Todas me empujaron ahí. Hice cinco años de liceo militar, es decir que yo ya había entendido muchas cosas, no sólo por el liceo militar en sí sino por todo el sistema de violencia que puede haber en la adolescencia sobre la identificación de una sexualidad. Luego de eso ya estaba preparado, tenía una coraza para poder avanzar. Entendí las consecuencias de poder ser gay dentro de ese sistema y si uno era gay que podía significar, qué podía ser. Cinco años todo el tiempo en el cañón humano, listo para tirarme afuera. Pero yo entendí inmediatamente dónde ubicarme. A partir de esa experiencia, creo que pude controlar absolutamente todos los parámetros para no meterme en ningún lío, y al mismo tiempo poder leerlos todos. Estar adentro y afuera.

Muchas veces se habla de la represión y la censura que sufrían artistas del Di Tella durante la dictadura de Onganía. Lo que permanece un poco en la sombra es hasta qué punto se trató de una persecución de género. ¿Los metían presos por homosexuales?

– Los arrestos eran por cosas totalmente arbitrarias. Como en toda dictadura, lo que se quería destruir era algo que no se entendía. Eso se va a prolongar con los desaparecidos y todo lo que vino después. El problema no era solamente gay. El problema lo tenían las chicas que se vestían de manera excéntrica. Recuerdo una fabulosa Dalila Puzzovio con una peluca enorme de tul que le caía hasta el piso, con lentejuelas grandes como platos de café, un vestido de escamas… Salimos de la fiesta  y en el ascensor se transformó: se sacó la peluca, la guardó en una canasta, se puso un impermeable, un pañuelito, se cambio los zapatos y salió una señora normal. Teníamos todos el mismo problema, globalmente.

¿Puede hablarse de un costado gay del Di Tella como un espacio de visibilidad, de levante, o de un arte que tuviera que ver con el género?

– No. Primero porque los problemas de levante estaban en otros lados. En cuanto a la ropa, yo no me ponía trajes coloridos por ser gay. Estábamos preocupados por imágenes, por cosas que nos gustaban, por el rock and roll y uno se quería emparentar con eso. En cuanto al arte, la idea de que una cosa esta hecha por un gay y que por eso es un arte gay, yo no la entiendo mucho. Es muy confuso qué es lo que se está leyendo de esa obra, que lo primero que está adelante sea ser gay…  Yo puedo hablar de lo gay pero nunca he vivido mi vida a partir de eso. He vivido como un ser humano que a veces tiene que enfrentar problemas y circular en la vida y me parece que, al contrario, lo gay implica la ventaja increíble de estar en una situación de outsider. Es una libertad dada a la gente para vivir de otra manera su punto de vista en la sociedad, y de innovar, de revolucionar, de cambiar de mejorar de ser más humano que vivir simplemente una sexualidad. Yo me veo mucho más solidario de los pobres, de los desencajados, de los abandonados, de la gente que está marginalizada, y a mí me parece que la homosexualidad tiene una capacidad de conocimiento de otros mundos fabuloso. Porque es como poder reconocer toda la belleza, toda la energía, toda la creatividad en clases descalificadas al tener uno la libertad de ir y de moverse y no estar contenido en un rol. La homosexualidad puede dar un rol fabuloso de movilidad dentro de la sociedad. Si uno quiere vestirse como los otros, bailar la misma música y pensar que Cher es un ícono gay, me parece a mí una de las cosas mas deprimentes del mundo. Yo creo en la invención propia. Creo en la homosexualidad única que es una posibilidad de una visión única, y no de una visión colectiva. Lógicamente vamos a ir vos yo y todos a defender cualquier excluido, sea un homosexual o una maestra echada, pero no creo que sirva demasiado encasillarse. Yo lo que pido es no ser encasillado, quiero tener un rol móvil.

Posted by Germán Garrido — Phd candidate in Spanish and Portuguese at NYU

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