Teatro La Candelaria: la creación colectiva como proyecto estético-político

Entre las decenas de salas teatrales que alberga el barrio de La Candelaria, en el centro histórico de la ciudad de Bogotá, una de las que condensa más de cuatro décadas de historia es la casona del Teatro La Candelaria. Este grupo fue fundado en 1966 por un grupo de artistas e intelectuales que buscaban nuevas líneas de experimentación teatral y de práctica política. De más está decir el lujo que representa haber tenido la oportunidad de visitar este espacio, y de entrevistar a actrices y actores que hoy en día no solo son admirables por su maestría como artistas, sino que encarnan en sí mismos una tradición teatral. Patricia Ariza, Nohora Ayala, César “Coco” Badillo y Francisco “Pachito” Martínez tuvieron la generosidad de conversar conmigo sobre la historia del Teatro La Candelaria, su propuesta estética y su compromiso político.

Robles-Moreno - Colombia y Perú - casona

La casona del Teatro La Candelaria

Patricia Ariza recuerda la conciencia que siempre tuvo el grupo del carácter fundacional del trabajo que estaban haciendo: el Maestro Santiago García, fundador y director del Teatro La Candelaria, columna y guía de sus proyectos, tomó el riesgo de retirarse de la Universidad Nacional y empezar una empresa quijotesca que no se ha detenido hasta el día de hoy. Desde sus inicios, La Candelaria ha promovido un diálogo entre artistas, sindicatos de trabajadores, ciudadanos en situación de desplazamiento y el movimiento estudiantil. De estas conversaciones surgió un nuevo público teatral, que exigía obras propias, que hablaran de lo que pasaba en Colombia. Patricia Ariza explica el paso de una dramaturgia de autor a procesos de creación colectiva, en los que la puesta en escena nace de la colaboración entre todos los miembros del grupo; frente a un darse cuenta de que “nosotros somos dramaturgos también”, el camino hacia una nueva forma de hacer teatro se empieza a definir. Desde entonces, La Candelaria emprende sistemáticamente la creación de obras originales de dramaturgia nacional con el método de creación colectiva.

Robles-Moreno - Colombia y Perú - Corporación

Teatro La Candelaria y la Corporación Colombiana de Teatro – instituciones hermanas

A la vez, no solamente en el grupo, sino en coordinación con instituciones hermanas como la Corporación Colombiana de Teatro, se desarrollan de manera sistemática investigaciones sobre la práctica teatral a través  de talleres, seminarios y encuentros. Así, la creación colectiva ha sido un espacio no solo de experimentación, sino de reflexión sobre la propia práctica artística y el hecho escénico. Nohora Ayala, quien ahora dirige el proyecto “Próxima Estación” tras 37 años de haber formado parte de La Candelaria, conserva en su actual propuesta una “actitud colectiva”, que implica el querer crear juntos, asumiendo la responsabilidad del desprenderse de lo propio. Nohora cuenta que, a veces, el grupo “se enamora de una imagen”, pero debe aprender a dejarla ir, porque la obra ya ha tomado otro rumbo.

Robles-Moreno- Colombia y Perú - LaCandelaria

Teatro La Candelaria: 10 años de labores en 1976; 46 años en el 2012

Por tanto, la creación colectiva es también un espacio en el que se cruzan muchos discursos, lo que, aunque permite una productiva multiplicidad de voces, también implica una serie de negociaciones y renuncias individuales. Coco Badillo reflexiona al respecto y, si bien reconoce la dificultad de la creación colectiva en tanto esta implica tensiones inevitables, también entiende que este método promueve una rebelión constante e intensa contra la estratificación y la división laboral, lo que hace crecer al teatro tanto desde lo estético como lo político. Quizás por esto mismo, por el hecho de que La Candelaria ha hecho tanto por el arte y el teatro colombiano y latinoamericano, tanto desde el hecho escénico como desde el activismo y la práctica política, me sorprendió y me conmovió profundamente la respuesta que me dio Pachito Martínez a la pregunta “¿Qué le falta hacer a La Candelaria?”. Pachito, miembro fundador del grupo, con casi 46 años de labor artística ininterrumpida, piensa que a La Candelaria le falta mucho por hacer y por decir: “Yo tengo una deuda con este país”, dice Pachito, con una voz firme y unos ojos intensos, que lo han visto todo. Quizás este es uno de los legados más importantes de La Candelaria: enseñarnos que, después de hacer mucho, de crearlo y darlo todo, siempre nos queda mucho por hacer.

Posted by Leticia Robles-Moreno – PhD Candidate in Performance Studies at NYU

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s