Artistas trans en la Argentina: primer encuentro con Susy Shock, Marlene Wayar y Karen Bennett.

Mariana Bugallo y Susy Shock en el Burlesque

Mi primer contacto con la nueva cultura trans en Argentina fue a la distancia, cuando ya me había ido a vivir lejos, a otra parte. Me gusta comprobar que la distancia espacial no tiene nada que ver con la distancia entre las personas. Hace ya casi dos años mi amiga Mariana Bugallo me hablaba por Skype sobre sus nuevas amigas travestis. Susy. Marlene. Y otras. Ella estaba fascinada, y me hablaba y me hablaba, de ellas, de sus shows, de la música de Susy, de los conceptos de Marlene. Que Marlene tenía una paciencia infinita para corregir su usos heteronormativos del lenguaje, como una maestra risueña de la deconstrucción del género y su normatividad subliminal. Que no había que decir “los travestis” sino “las travestis”, que hablara siempre en femenino. Que Mariana, pese a ser heterosexual también era trans. “El género no es una genitalidad sino una sensibilidad”, dice Marlene Wayar. Y Mariana estaba cambiando su forma de sentir, de pensar-sentir. Más tarde me contó que Susy la había invitado a subir a su escenario para hacer juntas una canción. Los conceptos feministas y transgénero no me llamaron la atención en ese momento, parecía, en mis oídos distantes, sólo una cuestión de gusto lingüístico. Desde mi mirada académica, todavía sospechaba un tedio academicista. Porque no la conocía a Marlene. Lo que sí vi desde el primer día fue la cara de Mariana, su voz, un fueguito que no le conocía. Su voz. Luego de años de casi no cantar, de casi no tocar la guitarra, años de escribir casi en secreto unos textos que yo nunca leí, de a poco, Mariana empezó a escribir, y a cantar. Y a cantar como nunca. Y a escribir unos textos hermosos. No imaginaba que todo eso estaba ahí, latente, esperando que algo afuera de sí misma hiciera una primera chispa. Ese fue mi primer contacto con Susy Shock y con Marlene Wayar y con Karen Bennett, cuyos nombres yo confundía, y poco me importaban, pero ya las quería porque habían hecho esto en Mariana. Y yo no conocía muchos artistas así de generosos, capaces de acompañar así a los demás para que creen con su propia voz algo diferente. Tiempo después, leí a Naty Menstrual y a Susy Shock en un curso. Y me cautivaron los textos.  Y después entendí también la dimensión política de este movimiento de personas singulares y amorosas, que formaron parte de las conquistas sociales recientes de los derechos LGBT en Argentina. Leí lo que en ese momento era un proyecto de ley y que ahora es una ley vigente aprobada por unanimidad en el Congreso de la Nación, la Ley de Identidad de Género. Y hace dos semanas llegué a Buenos Aires para conocerlas, para escuchar el relato de ellas acerca de este movimiento que es a la vez personal y político, artístico y vital.

Nos encontramos en el Burlesque, en Congreso. Ya habían accedido a través del contacto angélico de Mariana, a ser filmadas. Y nos sentamos a la mesa y empezamos a hablar. Esta primera entrevista fue breve. Hablamos de la Ley, que para ellas es una conquista política muy bienvenida. Pero que ahora es necesario superar. Esta ley permite que las personas sean registradas ante el Estado según el género que cada quien considere que le corresponde, de acuerdo a su “autopercepción”. Y ya es enorme esa revolución en el concepto de género, porque queda despegado de la genitalidad, y no se le exige a nadie ninguna operación para cambiarse el nombre propio y la identidad sexual ante la mirada del Estado -y todas sus instituciones. Pero la ley sólo contempla dos géneros, hombre y mujer, y en ese punto todavía no es lo suficientemente radical. Karen Bennett dijo, hablando de la Ley: yo soy marlenewayarista. Y explicó. Porque ellas no son mujeres, no pretenden serlo. Y eso, que parece un tecnicismo, no lo es.

“El problema con lo transexual es inverso a lo gay o lo lésbico con respecto al closet. Nosotras no tenemos closet, porque al asumir esta identidad se hace inmediatamente pública y evidente. Pero en muchos casos lo terminamos construyendo. Hay una trampa montada, justamente, por la necesidad de afecto y aceptación. El closet, para mí, lo representa la necesidad de operarse para tener “el cuerpo que corresponde.” Esa identidad quirúrgica me provoca muchas inquietudes. ¿Significa portar internamente la mentira?” escribía Marlene en la MU (julio 2009).

Marlene Wayar y Karen Bennett en el Burlesque

Marlene Wayar es una pensadora, una creadora de conceptos. Y es por eso que quise incluirla en mi lista de artistas trans, porque hay un trabajo artesanal con la palabra delicado y en permanente movimiento. La entrevista se disolvió de un momento a otro porque empezaba el show: Las Noches Bizzarras. Y entonces el tono pausado y explicativo de la entrevista desapareció ante la irrupción de un hecho estético poderoso, seductor y político, eminentemente colectivo y risueño.

Posted by Rocío Pichon Rivière — Phd candidate in Spanish and Portuguese at NYU

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