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El término “nación” en los discursos de Túpac Amaru II (2ª. Parte)

En otro texto, sin embargo, en el contexto de la radicalización del movimiento, Cordorcanqui imagina un cuerpo político poscolonial compuesto por diferentes naciones, en el que los criollos y los indios “vivan como hermanos y congregados en un cuerpo, destruyendo a los europeos” (374). La naturaleza anticolonial de esta nueva comunidad es muy marcada: es una suerte de reacomodo de las naciones anteriores que debe primero extirpar al elemento foráneo-peninsular. Lo que tendrían en común los miembros de este cuerpo político sería el origen del nacimiento, la tierra natal, que los opondría a los a los europeos. Vemos aquí que la comunidad que emerge de la fusión de las naciones anteriores no solo está marcada por la fraternidad de los miembros que la integran, sino también por el odio ante quienes no la pueden ni deben integrar. La nueva entidad que surge del reacomodo de las comunidades anteriores depende de la cesura que separa entre naturales y extranjeros: se trata de un corte que hace pensables los límites de la nueva comunidad, como también identifica aquellos a los que esta nuevo sujeto comunitario debe oponerse.

En cambio, en el discurso de la sentencia contra Túpac Amaru, el visitador José Antonio Arreche se refiere a “la nación de indios, llenos de supersticiones” y a “la ilusa nación de indios” (766). Arreche trata de volver a las delimitaciones étnico-culturales de la nación del Antiguo Régimen, es decir, a los límites anteriores a los de la nueva entidad comunitaria que el levantamiento buscaba crear. La represión de la gesta anticolonial pasa por reafirmar límites étnicos muy marcados y por cancelar la imaginación de una comunidad que rechace el poder peninsular.

En suma, el levantamiento de Túpac Amaru II empezó como una demanda particularizada, cuya retórica respetaba estrictamente los canales de negociación para los reclamos en el Antiguo Régimen. Esto se evidencia en los límites semánticos que tiene el empleo del término “nación” en sus textos iniciales. Sin embargo, cuando el levantamiento adquiere una tonalidad más radical, su cariz anticolonial se liga a una nueva imaginación del cuerpo político de la sociedad: se trata de hacer pensable una comunidad que aún está por venir en el que los límites entre las “naciones” étnica-culturales para dar paso a una nueva entidad colectiva. El punto que integraría a los integrantes de esta comunidad no solo sería la fraternidad, sino también el odio compartido ante un enemigo en común: los peninsulares.

Posted by Emmanuel Velayos, Ph.D. Candidate in Spanish and Portuguese at NYU

El término “nación” en los discursos de Túpac Amaru II (1ª. Parte)

Mi indagación por el sentido del término “nación” en el Cusco de finales del siglo XVIII tenía como finalidad aclarar los usos de la palabra en el levantamiento de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II) en 1780. Llegar a la comunidad de Tinta (el lugar donde empezó el alzamiento que amenazó con sacudir los cimientos del poder colonial en el Perú) y preguntar por las imágenes que tienen del evento sus habitantes actuales, me sirvió para tener presente la importancia de la dimensión comunitaria en ese movimiento. Aunque sería demasiado hablar de una “memoria colectiva” compartida por los tinteños, los monumentos a los líderes del levantamiento están en la Plaza de Armas del pueblo y le recuerdan a cada nueva generación la gesta que sus coterráneos emprendieron hace más de dos siglos. Entonces, me pregunté qué idea de comunidad futura imaginaba el cacique Condorcanqui con su accionar, qué papel jugó el término nación en esta imaginación, en qué medida esta idea desafió las estructuras de la administración colonial, cómo reaccionó esa administración ante tal posible desafío…. Con esas preguntas en mente, los principales documentos que revisé en Lima y en Cusco sobre el evento eran textos del mismo cacique Condorcanqui y de la administración colonial que reprimió el levantamiento.

En una carta enviada al Obispo del Cusco el 12 de diciembre de 1780, Túpac Amaru se queja de las tasas de tributos excesivas impuestas a “los fieles vasallos de mi nación”, las cuales mortifican también “a las demás naciones”. De tal modo, explica que el propósito de su reclamo es obtener  “la libertad absoluta en todo género de pensiones a mi nación” (346). En este texto, “nación” respeta el sentido de comunidades socioculturales y étnicas que tenía en el Antiguo Régimen: las otras “naciones” gravadas con los tributos podrían aludir a criollos y a las castas; mientras que “mi nación” alude a las comunidades indígenas que eran explotadas laboralmente por los corregidores. Vale señalar que, a pesar de ser consciente de la opresión que sufren las otras “naciones”, la demanda del cacique está muy particularizada: si bien percibe una situación de explotación generalizada para la naciones que componen el cuerpo político del sistema colonial, se limita a reclamar derechos para la nación compuesta por los indios nativos.

Posted by Emmanuel Velayos – Ph.D. Candidate in Spanish and Portuguese at NYU

“Nación” en la Lima (post)colonial

Velayos - Peru - LimaEn esta entrada quisiera dar cuenta de mi indagación en algunos textos que registran la manera en que el término nación fue usado en cultura política de la ciudad de Lima desde finales del siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XIX. En el Mercurio Peruano, uno de los impresos periódicos más importantes de la Ilustración americana, se afirma que la finalidad del texto es la “ilustración de las naciones” difundiendo el “amor nacional”, ya que lo que “más nos interesa es saber lo que pasa en nuestra Nación”. No obstante, se señala también que “La Europa, maestra de las naciones que pueblan el resto del Universo, no ha olvidado estos países, destinando naturalistas que los examinen” (43: 72).

Por otra parte, en su “Carta a los españoles americanos” (1791) , Viscardo y Guzmán emplea más bien el término patria para referirse a la terroritorialidad y a la comunidad de pertenencia de los americanos, mientras que el término nación es usado principalmente para referir a España o a la comunidad política de la monarquía en su conjunto. Así, en un recuerdo de las cortes españolas antiguas –un recuerdo que en cierta manera anticipa a la s cortes de Cádiz-, Vizcardo señala que tales cortes “representaban a la Nación en sus diferentes clases y debían ser las depositarias y las guardianas de los derechos del pueblo” (1998,I: 211). Continue reading

Nación: la deriva léxica de un término

Velayos -Peru- DiccionariosMi interés por los registros lexicográficos del término “nación” me ha llevado a desempolvar  un repertorio de diccionarios que empieza con el célebre “Tesoro de la lengua castellana” (1611) de Sebastían de Covarrubias y termina con una de las ediciones del diccionario oficial de la lengua española hacia finales del siglo XIX.  Mi objetivo era corroborar una aserción común en la historiografía sobre el período de la Independencia y el siglo XIX, según la cual en el Antiguo Régimen el término era usado para nombrar una de las comunidades étnicas de las provincias y reinos que conformaban la monarquía. Lo que me sorprendió, empero,  fue encontrar en el “Tesoro” de Covarrubias una definición territorial del término: para él nación significa “reyno o provincia estentida, como la nación española” (823). Esta acepción, que registra un uso oficial en el Antiguo Régimen, tiene una acepción marcadamente territorial, espacial, y no demográfica.

En contraste, en el Diccionario de Autoridades de 1791, nación registra tres sentidos, pero ninguno es equivalente a una territorialidad (la connotación espacial no desaparece, pero está más matizada al ser puesta en relación con las colectividades que habitan tales espacios). En primer lugar, nación es definida como “el acto de nacer. En este sentido se usa en el modo de hablar de NACION, en lugar de nacimiento”. Este sentido recupera la etimología latina del término y es la manera que se deben entender ciertas expresiones como “ciego de nación”. Si bien el texto no ofrece una indagación detenida sobre este sentido etimológico, una mirada al “Diccionario etimológico” de Corominas puede ser ilustradora. La raíz etimológica del término (natío) no solo recupera el significado de nacimiento, sino que se abre los campos semánticos de “raza…, gentil, pagano”. De tal manera, etimológicamente, “nación” apela no solo a la idea de nacimiento en un sentido general; sino que también asocia a este nacimiento una marca de diferencia ligada a un colectivo étnico o cultural. En segundo lugar, el siguiente sentido sentido que registra el Diccionario de Autoridades se refiere a “la colección de los habitantes en algunas provincia, país o reyno”. En esta acepción se ligan estrechamente la territorialidad que connota el término con la colectividad ala que refiere. Finalmente, el tercer sentido hace más marcado el carácter de diferencia que contiene la acepción etimológica, nación también “se usa frecuentemente para significar cualquier extranjero”.

En las acepciones de 1791 no desaparece el horizonte territorial del campo semántico de la palabra, pero tampoco aparece la denotación espacial como una acepción específica. En las ediciones posteriores los sentidos territoriales, culturales y étnicos de la palabra se irán registrando en diferentes combinaciones y con distintos matices. Así, ya hacia finales del XIX, el término significará “[1] Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. [2] Territorio de ese mismo país . . . [3] Cualquier extranjero . . . [4] De nación. Loc. con que se da a entender la naturaleza de uno, o de donde se es natural” (686). En estas acepciones la demarcación territorial ha adquirido una acepción especial por la consolidación del estado-nación en el siglo XIX. Aquí  la categoría ambigua de “reyno” o “provincia” ya no sirve para demarcar la pertenencia a la comunidad nacional, sino el hecho de que los habitantes compartan el mismo gobierno. Si bien la denotación territorial del término aparece en la segunda acepción y las acepciones subsiguientes afirman matices culturales, en el primer sentido ya aparece claramente la idea de una comunidad gubernamentalmente imaginada. Más que lazos de fraternidad o un imaginario común (rasgos que señala Anderson), lo que compartía los miembros de la nación es que están sometidos a la soberanía de un gobierno.

Posted by Emmanuel Velayos – Ph.D. candidate in Spanish at NYU

Punto de partida: interrogando la nación

Velayos - Perú - NaciónGracias al generoso fondo de la Tinker Foudation, en los siguientes meses desarrollaré una investigación para rastrear los usos del término “nación” entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XIX en tres ciudades peruanas: Lima, Cusco y Arequipa. Aunque el marco histórico puede parecer un tanto distante, mi curiosidad por el tema parte de un horizonte de intereses muy contemporáneo: en los últimos años hemos asistido, en países andinos como Ecuador y Bolivia, al uso de la palabra “nación” en un sentido que recicla la acepción que tenía en el Antiguo Régimen para nombrar a comunidades étnicas que se inscriben dentro de una macrocomunidad mayor (la monarquía en el Antiguo Régimen; el Estado en el presente). Si bien en el siglo XIX se consolidó un uso del término “nación” en el que se borraban las especificidades étnicas en un proceso de homogeneización de la población que componía los estados post-coloniales; en el presente estamos atendiendo a la re-emergencia de un sentido en que los usos y significados pasados del nos interpelan con una actualidad muy acuciante.

Desde este mirador de la emergencia casi espectral de un significado largamente olvidado, me interesa recolocarme en el escenario en que este sentido fue borrado. Los posts que siguen irán haciendo el mapeo de ese “borramiento” en una serie de textos y documentos que incluyen diccionarios, periódicos, obras literarias y discursos públicos. En ese sentido, esta investigación será altamente explorativa y, lejos de partir de una hipótesis o un foco limitado de concentración,  se podrá abrir a la comparación tentativo con los usos de otros términos, como nacionalidad, país, raza, reino, república, etc. Buscaré también establecer un diálogo con intelectuales que, desde la historia, la literatura y la crítica cultural, están buscan intervenir en periodizaciones alternativas de la emergencia del Perú como un estado-nacional. Teniendo en cuenta estas preocupaciones, utilizaré este primer post para establecer una suerte de ruta o plan que irá variando según el material que vaya procesando. En la medida de lo posible, este plan será el que informe el contenido de los siguientes posts. Continue reading